
Erase una vez, hace mucho tiempo, en un lejano lugar llamado Ituzaingó, un ser que quería escapar de la monotonía de los edificios y su gris constante. Él tenía a un conocido que vivía en una ciudad, pero muy cercano a la naturaleza. Se conectó con el y con tres amigos más salieron del gran laverinto de cemento.
Luego de un largo viaje, usando diferentes vehículos, llegaron al dominio de la naturaleza y pudieron admirar así su gran potencial; los árboles, las montañas, los lagos, etc.; todo tenía un ritmo increible.
Así estos 5 seres descubrieron la tranquilidad, la vida sin horarios; pero, con esta tranquilidad se les pasó el tiempo y lamentablemente tuvieron que volver a la gris, fría y monótona ciudad a seguir con sus vidas, horarios y stress.
Pero nada será igual, ya que cada vez que este gris mundo los cance recordarán las genialidades de la naturaleza y, por lo menos mentalmente, se tomarán unas pequeñas vacaciones.
(Los demás aventureros no están dibujados por voluntad propia, uno si, pero no lo encuentro)